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ERA apuesta por una pedagogía más integradora

ERA apuesta por una pedagogía más integradora.

Las calles no serán silenciosas y continuarán llenas de alegría y tradición, no dejando caer en el olvido los juegos que durante tantas generaciones han fomentado la convivencia y los vínculos intergeneracionales.
Las personas mayores son expertas en recordarnos nuestra pertenencia al territorio y a la cultura. Es por esto que en la ERA apostamos por pedagogías más integradoras y activas que nos conectan con el territorio y la comunidad. Y qué mejor manera que hacerlo haciendo lo que más nos gusta… jugar!
Las nuevas formas de vida han cambiado nuestros hábitos culturales. El “jugar” ha adquirido nuevas esferas, más individuales y atravesadas por las nuevas tecnologías. Las calles, que antaño eran el lugar de recreo de niños y niñas se han vuelto silenciosas, transformando el espacio público hacia formas menos amables con los niños y niñas y por lo tanto con la convivencia.
En este contexto se nos olvida que el “juego” también es el uso y conocimiento de formas de comunicación, de ingenio y de creación colectiva. A través de los juegos tradicionales las generaciones se entrelazan en torno a “juguetes” atemporales creados a partir de objetos cotidianos. Y es que, a la hora de jugar, lo más importante no es el juguete, sino el juego. Antiguamente bastaba con materiales encontrados en cualquier sitio, un poco de imaginación y de paciencia para pasar horas jugando e implicar a cualquier persona, mayor o pequeña que se dispusiera a participar.
Los juegos tradicionales son aquellos que surgen en la infancia y perduran en el tiempo, con la tradición que permanece en la memoria de las personas más mayores. Con ellos se reivindica la moderación como antítesis al consumismo, la importancia de la experiencia y de las relaciones interpersonales por encima de los bienes materiales. Es por eso que los adultos mayores acontecen grandes expertos en la hora de habla de jugar. En Vall de Almonacid hemos querido acercar a grandes y pequeños a través del juego. La semana pasada estuvimos posando en valor todos estos conocimientos tradicionales en torno al juego, y nos dimos cuenta de que ligado estaba con la vida cotidiana, con las fechas señaladas en el calendario, con las diferentes calles y plazas así como con las montañas de alrededor del pueblo. Y es que el juego siempre ha articulado la convivencia de mayores y pequeños.
Dado que por la situación derivada del covid-19 no era posible juntar a los adultos mayores y a los niños y niñas del cole, decidimos realizar una «yincana» que recogiera algunos retos propuestos por los abuelos y las abuelas en forma de cartas.

 

Durante el taller, los niños y niñas tuvieron que superar diferentes propuestas durante las que demostraron que ellos también saben jugar sin juguetes y reconocen todos los rincones del pueblo como espacios en los que se puede jugar.Los adultos mayores nos enseñaron cómo de fácil es construir un juguete con un poco de imaginación, de esta manera, un periódico, unas cañas y un ovillo podían convertirse en una cometa capaz de volar.
Los y las adultos/as mayores pueden estar tranquilos/las, los niños y niñas conocen la importancia del juego en equipo y de la imaginación. Las calles no serán silenciosas y continuarán llenas de alegría y tradición, no dejando caer en el olvido los juegos que durante tantas generaciones han fomentado la convivencia y los vínculos intergeneracionales.

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